Las mujeres: con igualdad y empoderadas

 

Es Imprescindible la igualdad y el empoderamiento de las mujeres para viabilizar un futuro con justicia y sostenibilidad

Hoy, Día Internacional de la Mujer, no podría dejar de expresar mi sinceras felicitaciones y reconocimiento a las mujeres que son el pilar fundamental de la familia y de la sociedad en general, indistintamente de su condición y posición económica y social, el color de su piel y origen étnico.

Hace 163 años, el 8 de marzo de 1954, en plena revolución industrial, miles de trabajadoras textiles salieron a las calles de Nueva York con el lema “Pan y Rosas” para protestar por las deplorables condiciones laborales, reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil.

Este hecho histórico fue el referente para que muchos años después, en 1975, las Naciones Unidas establecieran este día como Día Internacional de la Mujer, aunque el capítulo más cruento de la lucha por los derechos de la mujer se produjo el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, muriendo un total de 123 mujeres y 23 hombres, la mayoría jóvenes inmigrantes de entre 14 y 23 años.

Este año las Naciones Unidas han establecido como lema: “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”. 

Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, en su declaración en ocasión del Día Internacional de la Mujer 2020, señala: “Las mujeres y las niñas dedican tres veces más de tiempo y energía que los hombres y los niños a ocuparse de las tareas del hogar. Esto no les permite tener las mismas oportunidades en la educación, el mercado laboral y el poder adquisitivo. Es un motor generador de pobreza. Las mujeres jóvenes que mantienen una familia tienen un 25% más de probabilidades que los hombres de vivir en la pobreza extrema, lo que afecta a millones de niños y niñas pequeños, con consecuencias que repercuten a lo largo de la vida de la madre y el niño y la niña. La solución incluye la aprobación de políticas adecuadas que fomenten una mayor igualdad en las responsabilidades de cuidado infantil y proporcionen apoyo estatal a las familias y a quienes trabajan en la economía informal.”

A pesar de los avances que se han tenido en la legislación y en las políticas a nivel internacional y en muchos países, aún persisten enormes brechas de inequidad, que, entre otras cosas, se reflejan en el informe presentado por OXFAM Internacional en la Cumbre de Davos 2020, en el que destacan:

- Los 22 hombres más ricos del mundo tienen más riqueza que todas las mujeres de África juntas.

- Las mujeres y niñas del mundo realizan 12.500 millones de horas diarias en trabajos de cuidados sin cobrar.

- La contribución de este trabajo a la economía mundial está valorada en 10,8 billones de dólares diarios, más de tres veces el tamaño de la industria tecnológica global.

- Las mujeres en comunidades rurales y en zonas de bajos ingresos realizan 14 horas diarias de trabajo no remunerado, cinco veces más que los hombres en las mismas comunidades.

- Por cada 100 niños que están sin escolarizar, hay 121 niñas a las que se les priva el derecho a la educación.

- De los cerca de 67 millones de trabajadores domésticos de todo el mundo, el 80% son mujeres.

- El 90% de los trabajadores domésticos no tienen acceso a sistemas de seguridad social.

- A nivel global, los hombres tienen un 50% más de riqueza que las mujeres.

- Sólo el 18% de los ministros de Gobierno y el 24% de los miembros de Parlamentos son mujeres: como consecuencia de esto, las mujeres a menudo están excluidas de las tomas de decisiones. 

- A su vez existen restricciones legales que impiden a 2.700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 asumen claramente el reto de la igualdad; el desafío está en cumplir con los objetivos y metas aprobadas.

El ODS 5: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, exige eliminar la violencia y todas las prácticas nocivas, asegurar el acceso de las mujeres a los recursos económicos, incluso a través de los derechos sucesorios y la igualdad en las leyes de familia, y promover la responsabilidad compartida del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que recae desproporcionadamente sobre las mujeres. En coherencia con el ODS 5, se plantea en el ODS 3: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”, el ODS 4: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” y el ODS 8: “Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”, para esto, es necesario adoptar políticas orientadas a las familias y normas en el ámbito laboral que posibiliten que mujeres y hombres combinen sus responsabilidades de cuidados con el empleo remunerado.

Hay algunas falsas premisas que me gustaría mencionar que no siempre se señalan y que desvirtúan la realidad de las mujeres:

1) Trabajo no es sinónimo de empleo: Con frecuencia se escucha decir: no, ella no trabaja, porque no tiene un empleo como tal; pero en la práctica muchas veces no tiene empleo, entendido como trabajo remunerado, porque tiene demasiado trabajo que no es remunerado. Normalmente todo empleo es trabajo, esfuerzo físico y/o mental para desarrollar ciertas tareas o cumplir determinadas funciones, pero muchos trabajos no son sinónimos de empleo, no son remunerados económicamente. Hay millones de mujeres que trabajan ardua y honestamente y que son un soporte determinante para la familia y para la sociedad, pero no reciben una remuneración económica, ni tienen ningún tipo de seguridad social; esto incluye a las mujeres que hacen el trabajo en sus casas o en casas de otras familias, a las trabajadoras por cuenta propia, etc. Algunas personas tienen empleo, pero trabajan muy poco, en cambio millones, sobre todo mujeres, no tienen empleo, pero trabajan muchísimo. A esto hay que sumarle que en muchos lugares sólo por el hecho ser mujeres, aun teniendo empleos similares a los hombres, se les paga un salario inferior. Muchas de las mujeres que tienen empleo, hacen un doble trabajo, el del empleo más el de sus casas.

2) Los hombres son el sexo fuerte: Esto es cierto sólo algunas veces, pero referido a la fuerza física, o fuerza bruta, pero en general, al menos estoy convencido de ello, las mujeres tienen más resistencia física y emocional que los hombres. La diversidad y complejidad de tareas que realizan, con o sin empleo, las horas de trabajo y el esfuerzo físico y emocional son tan grandes, que muchos hombres, aun supuestamente siendo el “sexo fuerte”, no resistiríamos. Y en el caso de las mujeres que son madres, todo lo que implica el llevar en su vientre nueve meses a un bebé, y algunas veces más de uno, más el dolor de parto, natural o por cesárea, muchos hombres seguramente no tendríamos la fortaleza de soportarlo con la fuerza física, emocional y valentía que lo hacen las mujeres.

3) Detrás de un gran hombre hay una gran mujer: Esa es una expresión fuera de lugar, porque asume que la mujer debe de estar siempre detrás del hombre, cuando en la práctica sucede muchas veces que las mujeres son las que están delante o a la par de los hombres. En general las mujeres tienen, física, emocional e intelectualmente, igual o más capacidad que los hombres, lo que sucede es que hemos vivido en su sociedad que ha privilegiado a los hombres, marginando o negando el derecho a las mujeres, por ello, para poder construir un mundo donde prevalezca la justicia, la paz y el bienestar, debe haber plena igualdad entre hombres, mujeres y de género en general.

Para concluir, es importante destacar que las condiciones adversas y los conflictos o crisis las sufren con mayor intensidad las mujeres: pobreza, hambre, dificultades de salud (principalmente de los hijos e hijas), desempleo o subempleo, escases de agua, etc., así como el efecto de fenómenos globales cómo el cambio climático, la desintegración familiar producto de las guerras, la violencia en general, las crisis económico-sociales y las migraciones. También las mujeres, en general, tienen menor acceso a la tecnología que los hombres.

Es imprescindible la igualdad y empoderamiento de las mujeres para viabilizar un futuro con justicia y sostenibilidad.