ALTO: ¡PELIGRO! NO ES SUFICIENTE MEJORAR LA EDUCACION! (IV)

Nueva educación para un mundo nuevo y altamente cambiante.

Motivar a las personas a aprender a aprender, a desaprender para reaprender, a hacer, pero sobre todo A SER, a comunicarse, a trabajar en equipos reales y virtuales, a valorar y respetar la diversidad: de criterios, pensamientos, creencias, culturas, visiones, cosmovisiones, raza u origen étnico, condición física, ideologías, etc.; a utilizar la información y conocimientos disponibles, a compartir lo nuestro, no a qué pensar, sino A PENSAR, no a qué innovar, sino a innovar, no a qué emprender, sino a emprender, etc., son parte de los grandes retos de la educación.

La universidad preparada y empoderada como motor del desarrollo humano, económico y social.

Tomando como referencia el estudio realizado por la IESALC-UNESCO: “COVID-19 y educación superior: Análisis de impactos, respuestas políticas y recomendaciones” y el análisis sobre el impacto económico y social del COVID-19 en ALC realizado por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) la universidad asume el reto de su propia transformación para ser motor del desarrollo humano, económico y social a nivel local y nacional en esta nueva época del el siglo XXI.

Antes de la pandemia del COVID-19 el mundo estaba viviendo un cambio de época. Un mundo donde millones de habitantes padecían de hambre, pobreza, extrema pobreza y lo que llama las Naciones Unidades la pobreza multidimensional, concentración de la riqueza en un porcentaje muy bajo de la población y por ende una enorme desigualdad, violencia de todo tipo, gasto de billonarias cantidades de presupuesto público en armas en lugar de invertirse en salud, educación, vivienda, alimentación, bienestar para la gente. A esto le sumamos los alarmantes y progresivos efectos del cambio climático y por otro lado disrupción tecnológica.

Después de la pandemia del COVID-19 persiste todo lo anterior pero agravado por los devastadores efectos humanos, sociales y económicos directos (CORONAVIRUS) e indirectos (ECONOMIVIRUS) provocados por esta pandemia. El reto de la educación, a todos los niveles y en todas sus modalidades es como contribuir a desarrollar los valores, conocimientos, habilidades, destrezas y competencias para enfrentar los retos del Siglo XXI y más aún después de la pandemia del COVID-19 y para que los 17 Objetivos de Desarrollo (ODS) y las 169 metas, no sean un enunciado teórico, político pero sin efecto práctico en la construcción de una sociedad mejor para todos y todas.

Francisco Telémaco Talavera Siles