2021: NUEVA REALIDAD!

El mundo ha cambiado producto de la pandemia del COVID-19 por tanto más que volver a una nueva normalidad, el mundo debe enrumbarse hacia una nueva realidad.

Desde antes de la pandemia ya vivíamos una crisis climática mundial, la disrupción tecnológica y una crisis económica y social por las enormes brechas que ya existían.

La pandemia del (SarsCov 2) COVID-19, en un cortísimo tiempo ha cambiado al mundo, causando grandes y graves efectos directos en la vida, en la salud y en la economía, así como efectos indirectos que podrían ser peores y prevalecerán después de la pandemia.

La pandemia, según la Universidad Johns Hopkins, además de la muerte de más 1.8 millones de personas a contagiado a más 82 millones personas al 31 de diciembre 2020, e implicado la paralización casi total del mundo en muchos aspectos y en diferentes momentos.

La pandemia del CORONAVIRUS ha reafirmado que como seres humanos y como sociedad somos altamente vulnerables dado que, a pesar de estar en el siglo XXI con grandes avances científicos y tecnológicos y con muchas riquezas (aunque altamente concentradas), la enfermedad COVID-19, está afectando directa o indirectamente al mundo entero. Todas las personas somos susceptibles de ser contagiadas aunque los efectos han sido y serán mucho más severos para las personas, familias, comunidades, países y regiones del mundo con mayores limitaciones.

Por otra parte, la pandemia ha permitido entender mejor el valor e importancia de las tecnologías de la información y comunicación y de los medios de comunicación para el intercambio familiar y social, para el teletrabajo, la telesalud, la educación a distancia, el gobierno electrónico, el comercio y los servicios electrónicos.

También ha favorecido el desarrollo de la creatividad, la innovación, el emprendimiento a nivel personal, familiar, comunitario e institucional. Se han reducido grandemente, aunque sea temporalmente, las emanaciones de gases contaminantes al ambiente por la disminución drástica de la actividad económica y social, entre otras cosas. A su vez la pandemia ha evidenciado la enorme brecha digital en los países y entre los países lo que es un reflejo de la brecha económica y social que existe y que se ve agudizada por la pandemia.

Por otra parte el desarrollo científico tecnológico permitió que en apenas pocos días después de aislado se tuviera el genoma secuenciado del COVID -19 y que en tiempo récord, comparado con otras, ya se tengan varias vacunas.

El reto debe ser ahora que la vacuna llegue a toda la población mundial en el menor tiempo posible sin discriminación de ningún tipo, aunque desde ya, mientras estas han comenzado a aplicarse en algunos países, se habla que para muchos países y sectores, las mismas podrían llegar dentro de algunos meses o años lo que significa que habrían más muertes, secuelas en la salud y más daños económicos y sociales en esos países y sectores lo que continuaría ensanchando la enorme brecha ya existente.

Con el 2021 iniciamos no solo una nueva década sino lo que podría ser una era civilizatoria en la que tenemos dos caminos:

1) Ensanchar las enormes brechas económicas y sociales que ya existían.

2) Construir un nuevo modelo de sociedad más justa, más equitativa, más solidaria, más pacífica, más sostenible y menos vulnerable. Utilizando la enorme riqueza y diversidad de saberes ancestrales en dinámica y sinérgica relación con los vertiginosos avances científicos y tecnológicos (biotecnología, nanotecnología, cognotecnología e infotecnología, ciencia espacial y robótica) como medio para la construcción de una nueva y mejor sociedad para todas y todos en la que nadie se quede atrás.

Un mundo en intenso y frenético movimiento tuvo que dejar en tierra los aviones, paralizar los trenes, metros y autobuses, estacionar los autos, cerrar gran parte de los comercios e instituciones, bares, restaurantes, paralizar la actividad cultural y deportiva y confinar a gran parte de su población y se aceleró el auge, que ya tenían, las comunicaciones y actividades virtuales: teletrabajo, teleservicios, telesalud, telereuniones, etc. En este contexto se evidenció aún más la brecha tecnológica y digital y la necesidad de convertir el acceso a la internet y a las comunicaciones en un derecho humano universal.

A lo anterior hay que sumarle los devastadores efectos directos más todos los efectos indirectos, que prevalecerán por mucho tiempo, en Nicaragua y otros países de la región, de los huracanes ETA y IOTA.

El mundo entero debe replantearse, desde el multilateralismo, la inminente necesidad de un nuevo pacto social global sino hoy más que nunca alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible sería una utopía inalcanzable e irreal.

Por tanto, o el mundo avanza hacia la construcción de una sociedad más humana en la que nadie se quede atrás, o hacia su autodestrucción o al menos hacia su deshumanización gradual.

El reto lo tenemos planteado desde las personas, las familias, las comunidades, los pueblos, los países, las regiones y el mundo entero. Todas y todos podemos contribuir a que el mundo avance en una u otra dirección.

Con fe, optimismo, determinación, elevada determinación y compromiso debemos de ser capaces de convertir las dificultades en retos y oportunidades. ¡Hagamos todas y todos, uniendo los vigores dispersos, con unidad en la diversidad por el bien común, del 2021 un año de esperanzas y del inicio de la construcción una nueva realidad mejor para todas y todos!

No te rindas: Mario Benedetti

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños