FELICIDADES MAESTROS Y MAESTRAS

FELICIDADES MAESTROS Y MAESTRAS 

CONSTRUCTOR DE ESPERANZAS Y CAPACIDADES

Fuimos formados en una realidad que ya no existe, para formar jóvenes para una realidad que aún no existe

En Nicaragua se celebraba el Día del Maestro cada 11 de septiembre en conmemoración al maestro argentino Domingo Faustino Sarmiento; sin embargo, en 1977, esta celebración fue trasladada a el 29 de junio en honor a la gesta patriótica el 29 de junio de 1855 por el maestro Emmanuel Mongalo y Rubio.

En esa fecha, el maestro rivense Emmanuel Mongalo y Rubio, antorcha en mano, incendió el Mesón de Rivas para desalojar a los filibusteros de William Walker que se encontraban allí atrincherados, ayudando a expulsarlos en la “Primera batalla de Rivas” y después de esa gesta heroica se reintegró a sus labores magisteriales.

Es así como un maestro, humilde y pobre, escribió textos de geografía e historia, pero también cargado de compromiso y patriotismo, con su gesta escribió una imborrable e imperecedera página en la historia de nuestro país.

Por esta razón, en esta ocasión especial que se celebra el DIA DEL MAESTRO, quiero hacer llegar mis sinceras felicitaciones a los maestros y maestras de nuestro de nuestro país a todos los niveles.

Mi reconocimiento a los maestros y maestras del campo y de la ciudad, de tiempo completo, de tiempo parcial, horarios, jubilados, a los que hoy ya no están físicamente con nosotros, pero que su legado, recuerdo y cariño quedará entre nosotros para siempre.

A todos y todas un merecido reconocimiento por su extraordinaria y meritoria labor que facilita no sólo adquirir conocimientos, habilidades, destrezas, valores y competencias para la vida como técnicos, como profesionales y seres humanos, sino que es un constructor permanente de esperanzas, visiones y convicciones para las personas, las familias y la sociedad en su conjunto; es quien ayuda a descubrir potencialidades y a superar debilidades entendiendo que cada persona es diferente y que encierra en sí mismo fortalezas y debilidades como todo ser humano. Que cada persona tiene un gran valor y un gran papel que jugar en la vida y para la sociedad, indistintamente el color de piel, su condición física, cultura, idioma, estrato social al que pertenece, credo o ideología.

Como siempre, no puedo dejar pasar este día para expresar mi agradecimiento, reconocimiento y felicitaciones a quienes fueron mis maestros y maestras en primaria, en secundaria y en la universidad (dentro y fuera de Nicaragua), los que siguen y seguirán siendo mis maestros toda la vida.

Mi reconocimiento y agradecimiento también para quienes no fueron mis maestros en el aula, pero de quienes he aprendido mucho y, por tanto, les considero también mis maestros. No menciono nombres para evitar omisiones que son siempre desagradables.

La principal retribución del maestro nunca ha sido ni será material, por necesaria y justa que ésta sea o debiera de ser, sino la de ver a sus estudiantes salir adelante y ser personas de bien y que, aunque tengan dificultades no claudiquen, sino que sigan siempre adelante con fe, optimismo, dedicación y entrega.

Una vez más felicidades maestros y maestras de nuestro país y que sigamos juntos trabajando con armonía, dedicación, compromiso y unidad en la diversidad, siendo parte de la solución y no del problema, para seguir mejorando las condiciones de trabajo y de vida de los docentes y la calidad, pertinencia y eficiencia del trabajo que hacemos en función del desarrollo humano integral de nuestro país.

Ante la crisis sanitaria, económica y social provocada por la pandemia del COVID-19, particulares retos han tenido y están teniendo que enfrentar los maestros y maestras para preservar la salud y la vida de cada uno de ellos, de sus familias, de sus estudiantes y la sociedad en general y para hacer frente al proceso educativo en condiciones para las que la mayoría de niños y niñas, adolescentes y jóvenes no estaban preparados, ni los mismos maestros y maestras y/o no tienen, unos y otros, las condiciones apropiadas para hacerlo.

Un saludo afectuoso desde la distancia física pero siempre con ustedes en mis sentimientos y en los retos y desafíos que, como personas, como familias, como instituciones, como país y como sociedad tenemos.

 

Telémaco Talavera Siles